Hacia un nuevo modelo de sistema productivo

17/03/2014

En los últimos tiempos se viene hablando con frecuencia –y a veces con cierta ligereza- de la necesidad de cambiar hacia un nuevo modelo de sistema productivo,  un modelo sostenible en el que la competitividad esté básicamente alimentada por el conocimiento. Es un proceso lento, de suyo, en el que se van dando pasos, pero en el que sería necesario incrementar el ritmo.

Hay, sin duda, muchos factores que hacen difícil romper la inercia al cambio: Se podría decir que los investigadores huyen un poco de la investigación aplicada, orientada al sistema productivo, porque les es menos rentable desde el punto de vista académico; que muchos empresarios son excesivamente tradicionales y temerosos del cambio y/o que tienen cierto recelo hacia lo que pidieran aportar los investigadores; que los políticos prestan más atención y apoyo a aquellas iniciativas cuyos resultados se cosechan a plazo más corto; que las mujeres y hombres de a pié pasan un poco del tema, ya que están más pendientes de las cosas concretas que le afectan día a día; y así un largo etcétera. La realidad es que la necesaria evolución hacia un sistema productivo que nos haga más competitivos y menos vulnerables ante una situación de crisis, camina con demasiada lentitud.

En esta breve nota, yo quisiera plantear un tema de fondo, que puede estar en la base del problema. Es la escasa mentalización social, respecto al valor que hoy tiene el conocimiento para el desarrollo económico y social de Galicia. ¿Nos hemos parado a pensar que ocurriría si las más altas instancias del Estado, si los Gobiernos de la Nación y de Galicia, si los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones educativas, académicas y científicas, si los ciudadanos de a pié, si todos –la sociedad entera-estuviésemos efectivamente convencidos –y no sólo a nivel de eslogan- de que el conocimiento incorporado a la empresa es el único camino que nos puede conducir al grado de desarrollo y de bienestar social que todos deseamos? Yo creo que el gran cambio cultural, que este nivel de consciencia supone, bastaría para derribar la mayoría de las barreras –si no todas- que se oponen al cambio de modelo productivo de que venimos hablando. Si así fuese, sin abandonar otras medidas necesarias, habría que actuar contundentemente en línea de la mentalización social.

M.A. Ríos

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