La RAGC concede los Premios Ernesto Vieitez 2014

09/01/2015

El trabajo realizado por especialistas del CHUS, resulta ganador del Premio de Investigación 2014 de la Real Academia Galega de Ciencias

El Premio de Promoción de Nuevos Investigadores le corresponde a un físico de partículas de la USC


Santiago de Compostela, 9 de enero de 2015.- El trabajo científico galardonado con el Premio de Investigación 2014 de la Real Academia Galega de Ciencias (RAGC), dotado con 6.000 euros, demuestra que las estrategias reparadoras basadas en terapia celular son una vía eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un ictus. El equipo galardonado está formado por José Castillo, Tomás Sobrino y Francisco Campos, todos ellos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), participado por el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y por la Universidad de Santiago de Compostela (USC). El proyecto premiado en la categoría de investigadores jóvenes, dotado con 2.000 euros, es para el físico de partículas de la USC Iago Bea Besada.

La elección de los galardonados fue aprobada en pleno por la RAGC. Los premios serán entregados en una ceremonia que tendrá lugar el 21 de enero en Santiago, coincidiendo con la apertura del curso académico de la institución. Los galardones, que llegan este año a su vigésima tercera edición, llevan por primera vez el nombre Premios de Investigación Ernesto Viéitez, en el honor del anterior presidente de la institución.

La primera causa de muerte en Galicia

Las enfermedades cerebrovasculares son la primera causa de muerte en Galicia y en España. Cada año se registran en Galicia más de 5.000 casos de ictus, con una incidencia que va en aumento debido al aumento de la esperanza de vida, que en el año 2050 será de 86,9 años para los hombres y de 90,7 años para las mujeres.

El 80% de los ictus son los denominados isquémicos, conocidos como infartos cerebrales, que se producen cuando una arteria se obstruye por la presencia de un coágulo de sangre. A pesar de los graves efectos socioeconómicos derivados de esta enfermedad, las estrategias terapéuticas que se usan actualmente sólo se aplican la entre el 3 y el 5% de los pacientes y tienen una eficacia muy limitada.

"Muchas enfermedades neurológicas aumentarán su prevalencia en los próximos años y sin duda dos de ellas serán responsables de un grave problema de salud, de magnitudes pandémicas y con enormes repercusiones socioeconómicas: el ictus y la demencia", asegura José Castillo, coordinador del equipo galardonado y director científico del IDIS.

En la actualidad, menos de la mitad de los afectados por un ictus son capaces de retomar una vida normal y su trabajo. El resto quedan en situación de dependencia, lo que tiene consecuencias en la familia por los cuidados y por el gasto medio anual de 22.000 euros que precisan. Por lo que respecta al sistema sanitario, en España supone entre el 2 y el 4% del gasto total, al que se suman los efectos asistenciales derivados de que el ictus esté detrás del 26% de la discapacidad por enfermedad.

Todos estos factores urgen soluciones terapéuticas eficaces, ya que las existentes en la actualidad se limitan a restaurar el flujo sanguíneo en la zona dañada y sólo se aplican a entre tres y cinco pacientes de cada Zen. Las alternativas manejadas hasta ahora, principalmente fármacos neuroprotectores, tuvieron éxito sobre animales pero fracasaron en los humanos.

La solución propuesta por los expertos del IDIS consiste en estimular los mecanismos de reparación espontáneos que experimentan los pacientes que consiguen superar la enfermedad y acortar los períodos de recuperación funcional, que ahora superan los 6 meses. Sus resultados apuntan a la eficacia del uso de células madre adultas circulantes en sangre periférica (la que circula por todo el cuerpo) para la recuperación neurológica y funcional en un período de 3 meses.

Según los responsables del equipo galardonado, el conocimiento de la regeneración del sistema nervioso y de su recuperación tras sufrir lesiones es "extraordinariamente positivo". La estructura y la función del sistema nervioso es menos rígida de lo que se cría hace pocos años y tiene una elevada capacidad para remodelarse. Los adultos pueden originar nuevas neuronas, por lo que la estimulación de esta neurogénesis endógena es una vía muy prometedora para el tratamiento de secuelas de enfermedades cerebrovasculares como el ictus.

El objetivo principal de la terapia celular propuesta por los investigadores del IDIS es mimetizar los procesos de reparación que se producen de forma natural en el cerebro, restaurando la función cerebral a través de la sustitución de las células muertas durante el ictus mediante el trasplante de otras nuevas o la estimulación de las células progenitoras propias.

El trabajo realizado partió de la identificación de dianas celulares asociadas con la recuperación neurológica y funcional que se da de manera espontánea en pacientes de ictus. Este estudio se realizó en la Unidad de Ictus del CHUS, donde se controló la evolución clínica de los pacientes seleccionados durante un año. Una vez identificadas las células capaces de originar la recuperación, se trabajó con ellas en el laboratorio para hacer trasplantes in vitro y se realizó un seguimiento de su evolución mediante técnicas no invasivas. Finalmente, se testó el método en animales con buenos resultados.
 

Premio a Investigadores Jóvenes

El proyecto galardonado con el Premio Promoción de Nuevos Investigadores da un paso más en uno de los desarrollos más notables de la física teórica de los últimos años, relacionado con la teoría de cuerdas. Esta permite reunir en un mismo marco la teoría de la relatividad general de Einstein, que explica el comportamiento en sistemas macroscópicos (incluyendo planetas y galaxias), y la teoría cuántica de campos, que da cuenta  del comportamiento en sistemas más diminutos (más allá del interior de los átomos). El enfoque de Bea se dirige "hacia casos más complejos, con intención de aproximarse a las teorías que rigen la naturaleza, en lugar de restringirse a meros ejemplos matemáticos".

Aunque la intención primera de esta investigación es comprender la naturaleza en sí misma este abordaje permite posibles aplicaciones prácticas, como la creación de nuevos tipos de materiales, utilizables en la construcción de supercomputadores, u otras tecnologías de nueva generación.