El químico Tomás Batuecas es el elegido para protagonizar el Día de la Ciencia en Galicia 2019

19/02/2019

El químico Tomás Batuecas Marugán será el homenajeado este año en el Día de la Ciencia en Galicia, la celebración promovida por la Real Academia Galega de Ciencias (RAGC) para reivindicar la importancia de la investigación a través das sus figuras más destacadas.

 

El homenaje, que coincide con el 150 aniversario de la creación de la tabla periódica, fue aprobado unanimemente por los académicos con base en la trayectoria de Batuecas como referente internacional en la determinación de los pesos atómicos de los elementos químicos. Esta propiedad de los diferentes tipos de elementos que forman la materia es fundamental para orientar y manejar sus aplicaciones en innumerables campos del conocimiento y de la industria.

 

Aunque el acto académico de homenaje tendrá lugar el 8 de octubre, la RAGC iniciará de inmediato los contactos con todas las instituciones científicas vinculadas al investigador y a su campo de conocimiento para organizar en los próximos meses actividades de difusión y divulgación sobre la figura de Batuecas, en el marco del Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos (designado por la ONU)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primer catedrático de Química Física

 

Tomás Batuecas nació en la localidad extremeña de Aldeanueva del Camino en 1893, aunque estuvo estrechamente ligado a Galicia desde que en 1932 hubiera ganado la cátedra de Química Física de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) –la primera de esta especialidad habilitada en España– hasta su fallecimiento en la capital gallega en 1972.

 

Tras licenciarse en ciencias químicas en la Universidad de Salamanca en 1913, Batuecas orientó su doctorado al tema que había de protagonizar toda su trayectoria científica, centrando su tesis en la revisión del peso atómico del carbono.

 

Del Laboratorio de Investigaciones Físicas en Madrid, donde fue discípulo de Blas Cabrera, pasó a la Universidad de Ginebra gracias a una beca de dos años otorgada por la Junta para Ampliación de Estudios, institución antecesora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Allí conoció al destacado científico Enrique Moles, con el que formó equipo durante muchos años a su regreso a Madrid, junto con otros reconocidos investigadores como Julio Palacios.

 

 

En 1932 ganó por oposición la primera cátedra de Química Física habilitada en España, lo que supuso la creación de nuevos laboratorios y líneas de investigación en la USC. Allí fue recibido como la figura de relevancia internacional que ya era.

 

En el discurso de inauguración del curso 32-33, el profesor Montequi le daba la bienvenida como “un nombre prestigiosísimo que se cotiza entre los más destacados valores internacionales consagrados a la medida de masas atómicas”.

 

Hasta su jubilación en 1963, Batuecas progresó allí en sus investigaciones en este campo y fue maestro de varias generaciones de discípulos que continuaron y ampliaron el prestigio de la Escuela de Química Física compostelana.

 

La hegemonía del carbono

 

El peso atómico de los elementos químicos que componen la tabla periódica es una propiedad física muy relevante que permite estudiar el comportamiento de los distintos tipos de materia y establecer relaciones entre ellos. Esto es fundamental para su conocimiento y el diseño de aplicaciones en la química, la física, la biología, la ciencia aeroespacial, la geología, la medicina y todo tipo de industrias.

 

El enfoque científico sobre el peso atómico de los elementos fue evolucionando a lo largo del tiempo. Aunque en un principio se consideró una medida estable, desde principios del siglo XX se asumió que el peso atómico de un mismo elemento podía variar en función del origen de la muestra. Por ejemplo, hoy se sabe que el boro de Turquía tiene un peso diferente que el de California.

 

Además, durante muchos años hubo grandes controversias sobre cuál era el elemento cuyo peso debía usarse como valor de referencia idóneo para establecer los demás. Durante décadas, la discusión se centró en el oxígeno y el hidrógeno, así como en el isótopo 16 del oxígeno.

 

Con todo, en 1961, siendo Batuecas presidente de la Comisión Internacional de Pesos Atómicos, quedó establecido que el isótopo 12 del carbono sería la unidad universal de referencia, convención que sigue vigente en la actualidad para los 118 elementos que forman parte de la tabla hasta ahora (los cuatro últimos fueron incorporados en 2016).

 

El importante papel del catedrático de la USC en esta decisión de la comunidad científica estaba directamente relacionado con su participación en el grupo internacional de trabajo dedicado a determinar de la manera más precisa posible las masas atómicas de los elementos y el establecemiento de una escala única.

 

A lo largo de su trayectoria, Batuecas publicó 139 trabajos científicos, de los que alrededor de 50 fueron difundidos por revistas internacionales de primer nivel. En ellos queda constancia de los esfuerrzos del químico de la USC por afinar todo lo posible diversos métodos de determinación rigurosa de masas atómicas. Gracias a estos, él y su equipo consiguieron especificar las de varios elementos:  el aluminio, el magnesio, el silicio, el sodio, el potasio, el arsénico y el plomo.

Con motivo de su jubilación, la Real Sociedad Española de Física y Química le dedicó en 1964 una sesión extraordinaria y en la víspera de su fallecimiento, en octubre de 1972, la ciudad de Santiago de Compostela lo nombró hijo adoptivo y le concedió su medalla de plata.